Día 4: Ruta por São Vicente en furgoneta y el encanto de Mindelo
A las 09:30 AM empezó nuestro gran día de exploración en São Vicente. Reservamos una excursión en furgoneta para recorrer la isla y tuvimos una suerte increíble: aunque no era un tour privado, ¡no había nadie más que nosotras tres, la guía y el conductor! Así que disfrutamos de toda la ruta a nuestro aire, con total comodidad y flexibilidad para parar en los puntos más bonitos.
Imprescindibles en la mochila: No olvides tus gafas, el tubo de snorkel y calzado cómodo.
El momento estrella: Nadar con tortugas en São Pedro
Nuestra primera parada fue en la preciosa playa de São Pedro para vivir la experiencia más mágica del viaje. Lo mejor de esta zona es que las tortugas estaban a muy pocos metros de la orilla y de la arena. No tuvimos que adentrarnos en aguas profundas ni peligrosas para disfrutar de ellas; nadaban súper cerca en una zona muy accesible y tranquila. Nos pusimos las gafas de snorkel y vivimos un momento inolvidable viéndolas moverse a nuestro alrededor.
Para llegar exactamente hasta donde nadan, nos subimos a una de las muchas barcas de pescadores locales que había esperando en la misma orilla. Toda la logística ya venía coordinada por nuestro guía, pero aquí te dejo un truco de ahorro si viajas por libre:
📌 Truco mochilero de Pelusam: Si decides no contratar ningún tour de día completo y prefieres montarte la ruta por tu cuenta, puedes llegar a la playa de São Pedro y negociar directamente en la arena con los barqueros del pueblo. Hay un montón de botes listos para salir y te llevarán por muy poco dinero. De hecho, si eres buen nadador, puedes adentrarte por tu cuenta desde la playa y las verás gratis. Lo único que debes tener en cuenta es que las barcas locales suelen llevar cebo para atraerlas, por lo que si vas nadando solo, tendrás que fijarte en dónde se concentran los botes para verlas comer de cerca. ¡Una forma redonda de ahorrar al máximo!
Ruta en furgoneta: Cafés artesanales, pueblos surferos y volcanes
Gracias a la furgoneta, completamos una ruta espectacular por los puntos más impresionantes de São Vicente:
Monte Verde: Subimos hasta el punto más alto de la isla. Desde allí arriba la panorámica de 360 grados es imponente (tuvimos la suerte de pillar un día despejado y pudimos divisar perfectamente a lo lejos la silueta de la isla de Santo Antão). Además, arriba del todo entramos a tomar un té y un café riquísimos en el local de un hombre que él mismo cultivaba y elaboraba de forma 100% artesanal. ¡Una parada súper auténtica!
Salamansa: Paramos en este precioso pueblo de pescadores con una esencia surfera muy marcada, calles relajadas y unos acantilados arenosos preciosos.
Almuerzo en ruta: Para comer, la guía nos llevó a un restaurante local después de las visitas de la mañana. El almuerzo no estaba incluido en la excursión, pero todo estuvo súper rico y fue realmente barato.
Baía das Gatas: Una enorme y calmada bahía que parece una piscina natural gigante. Sus aguas son cristalinas y súper tranquilas, ideales para ver cómo disfruta de la playa la gente local.
Calhau: Concluimos nuestra ruta por carretera en la costa este, un pueblo costero rodeado de impresionantes paisajes de volcanes extintos y coladas de lava negra que contrastan con el océano.
Paseo por el centro de Mindelo y Cena Sorpresa
Por la tarde, fuimos a el centro de Mindelo, la capital cultural de Cabo Verde. Paseamos por la famosa Rua de Lisboa (la calle principal), disfrutamos de sus coloridas fachadas coloniales y nos empapamos del legado musical de Cesária Évora (la reina de la morna). Si te apetece un capricho dulce durante el paseo, la Pastelería Morabeza es obligatoria para probar sus pastéis de nata o sus bolinhas.
Para el momento del atardecer, puedes ver caer el sol junto al Faro de Dona Amélia (caminando desde la playa de São Pedro), relajarte con música en directo en el local M.Sunset de Mindelo, o tomar algo en los chiringuitos de la Playa de Laginha (como el Kalimba o el Caravela).
Para cerrar el día por todo lo alto, fuimos a cenar al restaurante Casa Tchicau, ¡y fue todo un acierto!
El concepto gastronómico: Funciona bajo el concepto de menú sorpresa o menú del día cerrado que suele rondar los 1.700 CVE (unos 16 euros). No eliges de una carta tradicional; el equipo te va sirviendo los platos de comida típica e ingredientes locales que han preparado con mimo en esa misma jornada. Todo en un ambiente maravilloso, ideal para poner el broche de oro a la isla de São Vicente.


