

Los viajes de Pelusam
Malta por libre
Imagina contemplar una puesta de sol de película con el eco de la historia medieval sobre la piedra dorada de Mdina o sumergirte en las aguas cristalinas de la Laguna Azul de Comino, una auténtica piscina natural de color turquesa."
Nuestro viaje al corazón del Mediterráneo se concentró del 3 al 5 de julio con una ruta aérea dividida en dos tramos. Salimos desde el aeropuerto de Jerez de la Frontera con destino a Barcelona en el vuelo de las 14:40 h. Tras una breve escala para estirar las piernas y repasar el itinerario, tomamos el segundo vuelo del día: Barcelona-Malta (BDN-MLA) de las 19:05 h. A las 21:15 h ya estábamos pisando suelo maltés, listos para devorar la isla.
Los Viajes de Pelusam
Si quieres capturar la verdadera inmensidad de las murallas de Mdina o el azul imposible de las aguas de Comino, el teléfono móvil tradicional se te va a quedar muy corto. Yo grabé toda mi aventura en Malta con la Insta360 X4 Air.
Lo mejor de esta cámara es que ofrece una definición brutal en 8K, graba en 360° en todas direcciones a la vez y apenas pesa 165 gramos. Te olvidas por completo de estar encuadrando o de perderte el momento detrás de una pantalla: tú simplemente disfrutas del viaje, nadas o caminas, y luego, desde su aplicación móvil, eliges el encuadre exacto que más te guste. Es un antes y un después para documentar tus viajes y conseguir vídeos que dejan a todo el mundo con la boca abierta.
Confesión viajera (y despiste del viaje): ¡No os podéis imaginar lo que me pasó! Con las prisas de la maleta, se me olvidó por completo el palo invisible original de la cámara. Cuando me di cuenta en Malta casi me da algo. Por suerte, el ingenio viajero no tiene límites: tuve que hacer un apaño casero con un palo selfie normal y corriente que llevaba por ahí. No era lo idílico, ¡pero funcionó de maravilla y me salvó los vídeos de todo el viaje! Así que ya sabéis: ¡que no se os olvide el suyo!

Malta Día a Día: El Itinerario Definitivo
Día 1: El paraíso azul de Comino sin multitudes y el embrujo nocturno de Mdina
¡Arranca nuestro primer día completo en Malta! Para comenzar el viaje con el plato fuerte, tomamos una decisión muy estratégica: decidimos ir a la Blue Lagoon el viernes (03 de julio). Sabíamos que durante el fin de semana (sábado y domingo) la isla de Comino se masifica muchísimo más con los propios locales y los turistas de fin de semana. Si queríamos disfrutar del paraíso con algo de tranquilidad, tenía que ser un viernes.
El despertador sonó temprano. La misión requería estar en la primera línea del desayuno de nuestro hotel, el Ta' Tereża. Zapatip de ahorro: aprovecha el desayuno para coger fuerzas.
A las 07:50 h en punto, salimos del hotel y pedimos un coche a través de la app Bolt con destino al puerto de Cirkewwa, en el extremo norte de la isla (el trayecto ronda los 30€).
Conquistando la Laguna Azul (Blue Lagoon)
Llevábamos los billetes del ferry previamente comprados en el correo con la compañía Comino Ferries Co-Op. Tomar el barco de las 08:40 h (o el de las 09:10 h como último recurso) es la regla de oro en Malta. Te permite disfrutar de las aguas turquesas y transparentes de la Laguna Azul completamente a solas, antes de que los barcos grandes de excursiones llenen la zona a partir de las 10:30 h.
🧳 Tip para tus mochilas: Al subir la pequeña cuesta desde el embarcadero hacia los puestos de comida, verás el servicio de taquillas Blue Lagoon Lockers. Por unos 7€ dejas tus cosas a buen recaudo y te olvidas de vigilar la toalla desde el agua. ¡Obligatorio llevar escarpines y chanclas para moverte por las rocas!
El cruce secreto a Cominotto: Si quieres una experiencia increíble, tienes que cruzar nadando al islote de enfrente. Camina unos metros desde el muelle hacia la izquierda por la orilla de roca buscando donde el agua está más baja. Entra al mar por la zona balizada (protegida de los barcos con boyas), avanza caminando sobre la arena blanca hasta que el agua te cubra por el pecho y, desde ahí, nada en línea recta el tramo final hasta la orilla rocosa de Cominotto. Una maravilla absoluta.
Explorando los tesoros ocultos de Comino y nuestro pícnic de ahorro
A mediodía el sol aprieta y la Laguna Azul se llena. Es el momento de ponerse calzado cómodo (¡fundamental zapatillas de deporte, nada de ir en chanclas por los senderos de tierra compacta!) y descubrir qué hay más allá de la playa de postal.
Además, era nuestra hora del almuerzo y teníamos la estrategia perfecta para no gastar de más:
El truco del bocata (Ahorro 100%): En Comino vais a encontrar bastantes food trucks y puestos de comida, pero al ser un sitio tan turístico, los precios son bastante más caros y la calidad no es nada del otro mundo. Nosotras, como queríamos ahorrar al máximo, compramos unos bocatas el día anterior en el supermercado y nos los llevamos en la mochila. Nos marcamos un pícnic espectacular en mitad de la isla.
¿Dónde sentarse a comer el bocata? Aquí tienes las mejores opciones para explorar:
La Playa de Santa María (Santa Marija Bay): Este fue nuestro lugar elegido para el pícnic. Si caminas unos 20 minutos hacia el norte de la isla, llegarás a una bahía de arena súper tranquila, con árboles que dan sombra natural y aseos públicos. Es el sitio perfecto para huir de las masas y comerte el bocadillo en paz absoluta.
La Torre de Santa María (St. Mary's Tower): Caminando unos 20-25 minutos hacia el sur por un sendero de tierra, llegarás a esta imponente fortaleza del siglo XVII (famosa por ser la prisión en la película El conde de Montecristo).
La Laguna de Cristal (Crystal Lagoon): A solo 10 minutos a pie de la Laguna Azul. Una bahía rodeada de acantilados altos con aguas de un color azul eléctrico impresionante. No tiene playa de arena, pero verla desde arriba y hacer esnórquel entre sus cuevas marinas es de otro planeta.
Parada de postal en Popeye Village Viewpoint
Tras un último baño relajado, tomamos el ferry de vuelta a Cirkewwa a las 15:45 h, cuando el sol da tregua y corre más brisa. Al llegar a puerto, pedimos un Uber directo al Mirador de Popeye Village (10 minutos, entre 8€ y 13€ según la demanda). Las vistas del set de rodaje musical de 1980 encajado en el acantilado son espectaculares para hacer fotos.
Con el salitre en la piel y el cansancio de haber caminado por toda la isla de Comino, decidimos coger un Uber de vuelta a nuestro hotel. Nos dimos una ducha súper necesaria, descansamos un poco y nos arreglamos para salir a disfrutar de la noche maltesa. ¡La jornada aún no había terminado!
El silencio dorado de la Mdina medieval
Ya listas, pusimos rumbo en Uber (unos 30 minutos) hacia Mdina, la antigua capital del país donde apenas viven 300 vecinos. Cruzar su imponente Puerta de Mdina barroca sobre el puente de piedra (la famosa entrada a Desembarco del Rey en Juego de Tronos) impone muchísimo. Estuvimos paseando por su laberinto peatonal de piedra caliza, fotografiando los portales de colores y buscando la icónica fachada de la buganvilla gigante.
Sin embargo, el momento cumbre del día llegó a la hora del atardecer:
Fuegos artificiales con la caída del sol: En lugar de quedarnos dentro, decidimos ver el atardecer justo fuera de lo que es la muralla de Mdina. Al estar la ciudad fortificada sobre una colina elevada, las vistas de los campos de la isla son brutales. Mientras el cielo se teñía de tonos naranjas y rosados, empezaron a estallar fuegos artificiales en el horizonte (seguramente de las fiestas de Malta). Ver cómo caía el sol con los destellos de los fuegos sobre el paisaje maltés fue un momento mágico y de película absoluta.
El broche de oro: A partir de las 19:30 h, cuando las farolas de gas antiguas se encienden, Mdina hace honor a su apodo de "La Ciudad Silenciosa".
Con las emociones a flor de piel después de ver los fuegos artificiales, el estómago empezó a rugir. En lugar de meternos de lleno en los restaurantes más masificados del centro histórico, decidimos caminar muy poco hacia las afueras, justo cruzando la fortaleza hacia las calles vecinas de Rabat.
Terminamos sentadas en la terraza de Yana's. Es un sitio con un encanto especial donde descubrimos que el plato estrella indiscutible es su lasaña casera horneada. Nos tomamos nota, pedimos súper ilusionadas... y aquí empezó la odisea del día.
El tiempo pasaba, los minutos volaban y allí no traían nada. Resulta que al camarero se le olvidó por completo pasarle nuestra comanda al cocinero y tardaron muchísimo en servirnos. Estábamos ya desesperadas del hambre, pero cuando por fin trajeron la lasaña, ¡qué bendición de plato! Súper melosa, con un ragú espectacular y el queso gratinado a la perfección.
Pero lo mejor vino con la cuenta. Los dueños, súper apurados y conscientes del tremendo fallo que habían tenido con la espera, tuvieron un detallazo de los que no se olvidan: ¡nos compensaron dejándonos la cena completamente gratis! Pasamos del enfado a la felicidad absoluta en un segundo. Cenar de lujo, un platazo de lasaña brutal y encima a coste cero... ¡así da gusto exprimir el presupuesto viajero!
Sorpresa viajera: ¡Fiestas locales en Sliema!
Al regresar de Mdina en Uber hacia nuestro alojamiento, nos encontramos con una sorpresa mágica de las que te regalan los viajes. Resulta que ese fin de semana se celebraba en Sliema la Fiesta de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (Our Lady of the Sacred Heart).
Las calles estaban totalmente engalanadas, iluminadas con bombillas de colores, llenas de lugareños, música de banda en directo y un ambiente espectacular que no venía en ninguna guía de viajes. Fue el broche final perfecto e inesperado para nuestro primer gran día en Malta. ¡A la cama felices!













Día 2: Postales en la Valeta, barca tradicional a Birgu y fuegos artificiales.
El segundo día de nuestro viaje express por libre en Malta estaba destinado a ser el más fotogénico, ¡y vaya si lo fue! Tras exprimir el norte de la isla el viernes, dedicamos el sábado a perdernos por la historia de las capitales maltesas, navegar en sus barcas tradicionales y vivir un cierre de día mágico que no estaba planeado: ¡fuegos artificiales en plena noche costera!
Nos despertamos en nuestro hotel, el Ta' Tereża en Sliema, listos para cruzar al corazón del país. A las 09:30 ya estábamos bajando a pie hacia el muelle (apenas 10 minutos) para tomar el Valletta Ferry Services. Cruzar en ferry de Sliema a La Valeta es una delicia; las vistas de la silueta de la capital desde el agua te van preparando para lo que viene.
Fuimos directos a uno de los puntos más emblemáticos de La Valeta: las escaleras de St. Lucia Street. Es una calle peatonal escalonada flanqueada por los icónicos balcones de colores malteses.
A las 11:30 pusimos rumbo a los Jardines Upper Barrakka (a solo 5 minutos a pie de St. Lucia Street). Llegamos con media hora de antelación y os recomiendo hacer lo mismo, ya que se llena bastante y queríamos asegurar un buen sitio pegados a la barandilla.
A las 12:00 en punto, presenciamos el disparo tradicional de los cañones de la Saluting Battery. El estallido retumba con fuerza sobre el Gran Puerto y es un espectáculo histórico brutal que no te puedes perder.
Mediodía: Barca tradicional (Dghajsa) y almuerzo en Birgu
Nada más terminar los cañonazos, a las 12:15, tomamos el ascensor panorámico de los jardines para bajar al nivel del mar (cuesta solo 1€).
En el muelle nos esperaba una de las mejores experiencias del día: subir a una Dghajsa, la barca tradicional de madera de Malta. Por solo 2€ por persona, el barquero te cruza al otro lado del Gran Puerto hasta Birgu (Vittoriosa). Sentir el balanceo del agua rodeados de las enormes fortificaciones de piedra es una experiencia increíble y baratísima.
Pasamos el mediodía explorando las callejuelas medievales de Birgu, que tienen un ambiente mucho más tranquilo e íntimo que La Valeta, y aprovechamos para almorzar en una de las agradables terrazas de la zona de la Marina, disfrutando de las vistas de los barcos.
Tras un almuerzo espectacular, los planes de volver en ferry se esfumaron. El calor del verano maltés era simplemente insoportable a esa hora del mediodía y necesitábamos un respiro urgente. Sin pensárnoslo dos veces, pedimos un Bolt para regresar directamente a nuestro hotel en Sliema, el Ta' Tereża, ahorrándonos las caminatas bajo el sol. ¡La mejor decisión del día!
Nos refugiamos en el hotel para disfrutar de su joya de la corona: una piscina súper bonita en la azotea. Nos regalamos una siesta reparadora a la sombra, un buen chapuzón con vistas y un descanso más que merecido para recargar pilas.
El "momentazo" dorado en Tigné Point
Ya bien arregladas para dar un paseo y cenar, nos dirigimos hacia Tigné Point para disfrutar de la Golden Hour.
Pasamos por la zona de los Victorian Baths, unas piscinas naturales excavadas en la propia roca de la costa, y nos quedamos enamoradas del sitio. A esa hora, la luz del sol cae de frente e ilumina por completo la imponente cúpula de La Valeta. Con el agua cristalina, el cielo teñido de naranja y la silueta dorada de la capital de fondo, la estampa era idílica.
Aquí va nuestro gran consejo mochilero: nosotras ya íbamos vestidas para la noche y nos dio una rabia tremenda no llevar el bikini puesto, porque el agua estaba súper apetecible y el entorno te pedía a gritos un chapuzón. Así que si vas, ¡lo suyo es ir en bañador y llevar escarpines! Aunque luego te cambies allí mismo, no te pierdas la oportunidad de bañarte con esas vistas.
Cena gourmet y fuegos artificiales para cerrar el día
Para coronar la noche, fuimos a cenar a Tiffany's Bistro, un rincón en el paseo marítimo de Sliema que nos fascinó. ¡Todo lo que pedimos estaba buenísimo! La comida espectacular y el ambiente de diez. Al terminar, la suerte estuvo de nuestro lado: nos quedamos justo en el paseo de enfrente disfrutando en primera línea de un espectáculo increíble de fuegos artificiales por las fiestas locales de la isla. Un broche de oro mágico e inolvidable para nuestro segundo día en Malta.








Día 3: Despedida marinera y aeropuerto.
Último paseo por el pintoresco pueblo de pescadores del sur de Malta. Podréis disfrutar del ambiente del famoso mercado local de pescado y artesanía de domingo por la mañana y fotografiar los luzzus, las tradicionales barcas de colores vivos con el ojo de Osiris.
Recogida en Bolt directo desde Marsaxlokk hacia el Aeropuerto de Malta (el trayecto es corto, de solo unos 15 minutos en coche) y vuelta a casa.
Los viajes de Pelusam
Inicio-Diario-Itinerarios-Contacto
Contacto
macarenasanpos@hotmail.com
Guías de ruta personalizadas
Instagram: @pelusam1
© 2026 Los viajes de Pelusam-Cuaderno de campo y guías de viaje por Pelusam.
Guías - Rutas 360°
