RIVIERA TURCA
La Riviera Turca fue, sin duda, una de las mayores sorpresas de nuestra aventura por Turquía. Un auténtico paraíso mediterráneo donde pasamos unos días intensísimos devorando kilómetros de costa. Si el interior del país nos había parecido mágico, encontrarnos de golpe con esos acantilados salvajes y ese agua de un color azul tan irreal nos dejó completamente sin palabras; era como estar metidas dentro de una postal en mitad de la nada. A pesar de los madrugones y del cansancio de ir saltando de pueblo en pueblo, la energía se nos renovaba en cuanto veíamos brillar el mar bajo el sol. Sabíamos que teníamos los días contados para exprimir esta costa al máximo... ¡y vaya si lo aprovechamos! En esta guía te cuento nuestra ruta por libre para que tú también le saques todo el jugo.
9/22/20263 min read
¡Arranca la Aventura! (Días 1 y 2)
¡Nuestra increíble aventura por la Riviera Turca ya está en marcha! Los dos primeros días fueron un no parar de aviones, logística con el coche de alquiler, imprevistos meteorológicos que nos obligaron a cambiar de planes sobre la marcha y un descubrimiento brutal del casco antiguo de la ciudad. Aquí os dejamos el paso a paso de nuestra experiencia real y los mejores consejos mochileros para exprimir el inicio de la ruta.
Volamos a Turquía a finales de verano para exprimir la costa al máximo. Nuestra ruta empezó el 21 de septiembre y se alargó hasta el 2 de octubre, sumando 12 días intensos recorriendo calas, pueblos y carreteras por libre. Una época ideal porque el calor sofocante del verano ya ha aflojado, pero el agua del Mediterráneo sigue estando perfecta para bañarse.
✈️ Día 1: Sevilla ➔ Estambul
La aventura comenzó saliendo desde España. Para que el bolsillo no sufriera desde el primer momento, pusimos en práctica un par de trucos imprescindibles antes de volar:
🎒 Nuestros consejos de oro antes de despegar:
Internet listo: Dejamos la tarjeta eSIM de datos instalada en el móvil antes de salir de España para tener conexión nada más aterrizar.
Dinero bajo control: Pasamos los fondos necesarios a nuestra tarjeta N26 para gestionar los pagos diarios sin comisiones raras.
Ahorro en el aeropuerto: Llegamos a Sevilla sobre las 13:30. Para no pagar los precios abusivos de las terminales, nos llevamos nuestros propios bocadillos para comer allí.
Aterrizamos a las 21:00 en el Aeropuerto de Sabiha Gökçen (SAW) en Estambul. Estábamos cansadísimas y nuestro único objetivo era llegar al Zoom Hotel (en el barrio de Kurtköy), que nos había confirmado la reserva previamente por WhatsApp. Está a solo 8 minutos del aeropuerto y la forma de llegar en metro es facilísima:
Paso 1: Camina hacia la estación de metro del aeropuerto e ingresa a la Línea M4 (Rosa).
Paso 2: Toma el tren dirección Kadıköy y bájate inmediatamente en la primera parada: Estación Kurtköy.
Paso 3: Al salir, camina unos 500 metros sobre la avenida Ankara Caddesi hacia el norte hasta llegar al hotel.
💰 Coste: Menos de 1 € (comprando la tarjeta Istanbulkart en las máquinas). Si llegas muy cansado, también funcionan Bolt y Uber por unos 10 €.
Para cerrar el día, compramos algo rápido en un minimarket cercano y nos comimos un kebab buenísimo antes de irnos a dormir.
Subimos sin prisa, disfrutando de las vistas y esquivando a los grandes grupos de turistas que llegan más tarde. Una vez arriba, aprovechamos para explorar las ruinas de la antigua ciudad de Hierápolis, donde el gran protagonista fue el impresionante teatro romano. Está espectacularmente bien conservado y las fotos desde la zona alta quitan el sentido.
El broche de oro del viaje: Almuerzo, siesta y un auténtico Hammam
Después de patearnos toda la zona arqueológica y las terrazas, bajamos a almorzar para recargar energías con la deliciosa comida local. Hay que reconocer que el palizón del autobús nocturno y la caminata bajo el sol de la mañana nos pasaron factura, así que después de comer nos volvimos al hotel a echarnos un rato de siesta que nos supo a gloria benedictina.
Pero lo mejor estaba por llegar. Para despedir el viaje de la forma más redonda posible, a última hora de la tarde fuimos a un auténtico Hammam (baño turco) en el hotel Tripolis. Fue una experiencia increíble: allí nos bañaron enteros de arriba a abajo con espuma y nos dieron un masaje relajante espectacular. Os prometemos que fue la mejor decisión de todo el viaje; salimos de allí flotando en una nube, completamente renovados y listos para el regreso. ¡El broche de oro perfecto para una aventura inolvidable!
El regreso a casa: Vuelo a Estambul y rumbo a España
Al día siguiente, nos despedimos de Pamukkale con el corazón lleno de recuerdos. Cogimos un vuelo temprano desde el aeropuerto de Denizli de vuelta a Estambul, donde pasamos nuestra última noche en el país disfrutando de sus calles mágicas. El día 26, pusimos rumbo definitivo al aeropuerto para coger nuestro vuelo de vuelta a casa, directos a Sevilla, con la mochila cargada de anécdotas, fotos brutales y un nuevo amigo mexicano en el corazón. ¡Turquía, nos has enamorado!
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